Introducción
El modelo Capri de Ford ya era una estrella antes de
su presentación (oculto dentro de una caja) en el Salón de Ginebra
en 1968 y así lo demostró durante muchos años en numerosos salones
de exposiciones de automóviles. Al igual que el Mustang que lo
inspiró, El Capri iba dirigido a una tipo de conductor que había
sido ignorado hacía demasiado tiempo.
El Capri era precisamente para los conductores que necesitaban más de dos asientos, pero sin renunciar a tener un coche deportivo, y con unos gastos de mantenimiento similares a los de un coche familiar. El estilo del nuevo coche, su rendimiento, su relación calidad-precio y su carácter fueron toda una revelación.
Con su primer Capri MkI,
Ford hizo tambalearse a la competencia que trató por todos los
medios de buscar un modo de ofrecer algo similar, pero pasaron
varios años antes de que consiguieran hacer algo. Cada vez que
los otros fabricantes construían un coche capaz de competir con
el Capri, Ford se adelantaba un paso. En 1974 apareció el primer
rediseño del MkI, el Capri II
(mal llamado MkII), un coche con ventana trasera en vez de un
cupé. El Capri MkIII (1978)
fué el siguiente modelo de la saga. El 2.8i, uno de los
modelos más emblemáticos, no apareció hasta 1981.
Pero ésta no es una historia que se compone únicamente de informes sobre el estilo y el funcionamiento de un coche con un elevado volumen de ventas. Esto es una historia de 18 años acerca de tres modelos bien diferenciados de Capri, fabricados en dos sitios: Halewood en el Reino Unido, y Colonia en Alemania. Es una historia en la que un modelo siguió a otro; una historia en la que mientras los motores, las transmisiones y las opciones de acabado proliferaban, las ventas de los coches eran buenas en todas partes.
Un dato lo avala: entre 1968 y 1986 se fabricaron al menos 1.886.647 Capris. Quizás el Mustang se había vendido más rápidamente en E.E.U.U. en los años 60, pero en lo que a Europa se refiere, nunca se había alcanzado tal volumen de ventas. En los años 70 las cifras de las ventas probaron que Ford había acertado en sus pronósticos. En 1970, el primer año en el que todos los modelos de Capri estaban disponibles simultáneamente en el mercado, se fabricaron al menos 238.914 coches. ¡Casi un cuarto de millón de unidades en un año! Aunque esto de por sí es bastante impresionante, hay una estadística que lo es aún más y que demuestra la buena acogida que tuvo el Capri: en 1970, en Europa, uno de cada cuatro Ford nuevos era un Capri.
|