Bajo tan ingenioso encabezado, el autor estuvo escribiendo durante un tiempo en la efímera revista Rpm una página mensual de opinión sobre el mundo de los clásicos, y del automóvil en general, hasta que -como era previsible- la publicación se fue al garete. Apercibido de que sus divagaciones seguían despertando interés y venciendo su proverbial pereza, continúa pergeñando periódicamente su particular crónica, tal vez llevado por la inercia escrituril. Pasando muy mucho de montar su propia web, ha tenido la desfachatez de colgar estas auto reflexiones en página ajena gracias a la invitación de la falange caprista. Lo realmente curioso del personaje y de su prosa, a veces algo subversiva, no es que siga cultivándola por puro sport:, sino que, encima, hay quien se toma la molestia de leerla.
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