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El automóvil en el cine americano: guía breve    VERSIÓN PARA IMPRIMIR
[ archivo ]   -  AUTOreflexiones 12   -   Noviembre, 2002

Ordenadas cronológicamente, una veintena de películas escogidas entre lo más granado de la filmografía americana (con algún toque francés) en las que el automóvil desempeña un papel protagonista. No están todas las que son pero son todas las que están.

Kid Auto Races at Vence (1914) de Henry Lehrman, con Mack Sennet y Charles Chaplin. Un magnífico e hilarante ejemplo de cómo el género del slapstick popularizado por los Keystone cops tuvo en el automóvil, especialmente el Ford T, a uno de sus mejores aliados. Tronchante. Indianapolis Speedway (1935) de Clarence Brown, con Clark Gable y Barbara Stanwyck. Las carreras del legendario óvalo vistas en clave de drama estilo Hollywood, con tomas realistas, trama romántica y Gable seduciendo la cámara con un movimiento de su bigote. Sabor clásico.Rebelde sin causa (Rebel without a cause, 1955) de Nicholas Ray, con James Dean, Sal Mineo y Natalie Wood. Uno de los títulos clásicos del cine americano, con su estrella más brillante y fugaz en pleno apogeo. La apologética escena de la chicken run entre el Mercury de Dean y el Ford de su rival, despeñado al final, ha pasado a los anales de la historia. Mítica.

Un hombre y una mujer (Un homme et une femme, 1965) de Claude Lelouch, con Jean-Louis Trintignant y Anouk Aimée. Elducorado romance entre una script y un piloto con la pegadiza melodía sha ba da ba da que Francia tarareará durante años y un Ford Mustang como vehículo del amor; incluye varias escenas reales del rallye de Montecarlo. El filme supuso una publicidad enorme para el Mustang en Europa. Entrañable aunque algo lento (aquél, no el coche). Bullitt (1967) de Peter Yates, con Steve McQueen, Peter Vaughn y Jacqueline Bisset. Incluye una de las persecuciones automovilísticas más espectaculares de la historia del cine, el duelo entre el Mustang GT 390 de Bullit y un Dodge Charger R/T por las calles de San Francisco. Al volante del Dodge el consumado especialista Bill Hickman y sobre el Mustang -no toda la escena- el propio y Steve McQueen. Genio y figura.

500 Millas (Winning, 1969) de James Goldstone, con Paul Newman, Joanne Woodward y Robert Wagner. Antes que como drama sentimental (que lo es, aunque tirando a ortopédico), debe verse como documento sobre carreras de coches. Escenas de acción irreprochablemente resueltas, y con Newman, que en este filme descubre el automovilismo, como pez en el agua rodando a todo gas sobre un monoplaza de F-Indy por el famoso óvalo de velocidad. Exciting. Punto límite cero (Vanishing Point, 1971) de Richard Sarafian, con Barry Newman, Cleavon Little y Timothy Scott. El Dodge Challenger R/T 70 blanco con placas de Colorado más famoso en la historia del cine y Kowalski, su hábil piloto son los protagonistas absolutos, junto con la excelente banda sonora a cargo de Super Soul. La memorable escena del duelo contra el Jaguar E les duele todavía en lo más profundo a algunos hijos de la Gran Bretaña... Cañera. Carretera asfaltada en dos direcciones (Two-lane blacktop, 1971) de Monte Hellman, con James Taylor, Dennis Wilson y Warren Oates. No hay que buscarle mucho sentido a esta road movie con un Chevy Bel Air 55 y un Pontiac GTO viajando por el país y retándose en carreras de aceleración. "Sin principio. Sin final. Sin límite de velocidad", la frase promocional del filme define certeramente su esencia. Nihilismo setentero, drogas psicodélicas y caballos por un tubo. El diablo sobre ruedas (Duel, 1971) de Steven Spielberg, con Dennis Weaver. Primera obra de Spielberg para televisión, esta película genera un elevado grado de suspense con un mínimo de elementos. Un modesto compact car y su aterrado conductor contra el mastodóntico camión que guía un desconocido luchando en el asfalto. David contra Goliat.

American Graffiti (1973) de George Lucas, con Harrison Ford, Richard Dreyfuss y Paul Le Mat. Fresco en celuloide sobre la juventud americana de los 50 y 60 con la iconografía usual que la acompaña: street rods, drive ins, rock and roll, cruisin' and the whole thing (y todo lo demás), incluido un jovencísimo Harrison Ford. Imprescindible.

El asesino invisible (The car, 1977) de Elliot Silvertein, con James Brolin y Kathleen Lloyd. Aberrante telefilme en el que lo más destacable es la obra del rey de los customizadores, George Barris, responsable de transformar para esta cinta un Lincoln Mark III en la auténtica encarnación mecánica del mal. De feo que es, asusta.

Convoy (1978) de Sam Peckinpah, con Kris Kristofferson y Ali McGraw. Carretera, conflicto, amor, intereses y sentimientos en una cinta visualmente rica, con una pareja protagonista en su cenit profesional. Impresionantes imágenes de los enormes camiones Peterbilt y Mack en toda su majestuosidad. Keep truckin'.

Heart like a wheel. The Shirley Muldowney Story (1978) de Jonathan Kaplan, con Bonnie Bedelia y Beau Bridges. Como su propio título indica, esta película está basada en la historia de Shirley Muldowney, la primera mujer que compitió con éxito en las carreras de dragsters hasta convertirse en campeona nacional. Excelentes escenas de competición real.

Los locos de Cannonball (Cannonball run, 1981) de Hal Needham, con Burt Reynolds y Sammy Davis Jr. Delirante comedia llena de famosos y de coches que cruzan el país de punta a punta para disputar una carrera ilegal, basada en un hecho real como la vida misma. Generó diversas secuelas, a cual peor desde el punto de vista cinematográfico. Tiene su punto.

Christine (1983) de John Carpenter, con Keith Gordon, John Stockwell y Harry Dean Stanton. El automóvil como ente dotado de alma propia. Amor fou entre un tímido adolescente y un viejo Plymouth Fury 1958 rojo y blanco cuyos celos convierten su vida en una tragedia. El encargado de efectos especiales, Roy Arbogast, hace un excelente trabajo con los catorce ejemplares utilizados en el rodaje. Inquietante.

Un loco al volante (Greased Lightning, 1986), de Michael Schultz, con Richard Pryor, Pam Grier y Beau Bridges. La historia de Wendell Scott -basada en hechos reales- el primer piloto negro campeón de stock cars. Humor blando americano, se salva por las imágenes de carreras en Indianapolis, Talladega, Riverside y la banda sonora, con Roberta Flack y Richie Havens. Tucker (1988) de Francis F. Coppola, con Jeff Bridges, Joan Allen y Martin Landau. Un hombre y su sueño es el subtítulo del filme con que Coppola retraza uno de los mitos de su infancia: Preston Tucker, el hombre que osó desafiar a las tres grandes de Detroit con su coche, llamado a revolucionar el mercado. Gran labor de producción: nada menos que 47 réplicas del Tucker, en fibra de vidrio sobre base Chevrolet, fueron construidas para el film.

Thelma & Louise (1991) de Ridley Scott, con Susan Sarandon, Geena Davis y Brad Pitt. La road movie más exitosa de los años noventa gracias al gancho de una historia con calado emocional y el atractivo de la pareja protagonista. La fórmula es clásica, los escenarios también y, para no ser menos, el Ford Thunderbird 1964 convertible rojo que conducirá a nuestras heroínas hasta el final, otro tanto. Lujosa banda sonora.

Días del trueno (Days of Thunder, 1995) de Jerry Bruckheimer, con Tom Cruise y Nicole Kidman. Toda la rivalidad y el enfrentamiento entre pilotos y equipos que envuelven el campeonato Nascar en una superproducción provista de todos los tópicos: reparto estelar, argumento insulso e ingentes sumas de dinero para recrear todo lo necesario casi a la perfección. Casi. Crash (1996) de David Cronenberg, con James Spader, Holly Hunter y Elias Kotea. Inquietante mezcla de sexo y accidentes de coche. Incluye una escenificación de la muerte de James Dean con réplicas de su Porsche y del Ford 49 contra el que chocó. Bello Lincoln Continental negro del 61 e impecable labor de especialistas, coordinados por Ted Hanlan. Morbosa a matar. 60 segundos (60 seconds, 2000) de Dominic Sena, con Nicholas Cage y Angelina Jolie. Este Remake de Gone in 60 seconds, rodada en 1974 por H.B. Haliki y casi ignorada en Europa (llegó al mercado del video como Ladrones de coches), se basa en la misma receta -coches, velocidad y explosiones- y culmina en una larga escena de persecución automovilística. Cage comparte estrellato con un Mustang Shelby GT 500 del 67 algo rarillo: es una réplica...

           Manuel Garriga       FORO CAPRI CLUB MADRID

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