Heredé esta afición de mi abuelo Manuel Acosta Maestre, concesionario Ford y Chrysler en Almendralejo, allá por los años veinte. Vivíamos en Burguillos del Cerro (Badajoz) ,cuando en 1970, en aquellos primeros intercambios
de estudiantes, llegó una muchacha francesa (Nicole) conduciendo un Ford Capri MkI del 69 color plata, tapicería negra de skay y volante de dos radios del mismo color. ¡Qué coche!. Quedéimpresionado por el coche y por su dueña minifaldera que superaba el metro ochenta de estatura. El Capri es el coupé de Ford más bonito (en cualquiera de sus versiones) que se ha fabricado en Europa, sin olvidarnos de su padre norteamericano Mustang, que no le va a la zaga. Atraído por su recuerdo, en 1995 compré un MKIII 2.8i rojo del que solo he recibido satisfacciones. Lo he acompañado a Retromóvil 97 en Madrid y a Motor Epoca 98 en Valencia. Con él y con su Club estoy viviendo la experiencia automovilística más bonita de mi vida. Si todos los coches que he tenido me han dado felicidad, el Capri me la ha multiplicado.