Con 15 años tuve la suerte de probar un Capri 2.8i de color rojo y al bajarme de él ya ví claramente que me había enamorado de esa maquina. Mi condición de hijo del dueño de un taller de coches hizo que a los 12 años empezara a conducir coches y que desde pequeño anduviera metido entre herramientas y motores. A menudo solía participar en las tertulias que se organizaban en el taller sobre si el "127" tiene mucho nervio, si el "FU" era el mejor o si el "Ondine" era el de las viudas,… En cuanto tenia ocasión de entrar en la conversación comentaba la "Gran Prueba que había hecho con el Capri", en total 1 km por los alrededores del taller porque con 15 años no podía salir a la carretera, pero siempre aparecía algún Séneca de los que justito entendía la técnica del botijo y soltaba aquello de: "el Capri no vale pa'ná, no tiene estabilidad ni frenos, no es cómodo y además traga como un hijo tonto". Entonces yo solía pillarme unos rebotes impresionantes. Mi sueño...